“IMAGEN LATENTE”: VALIENTE FILM DE PABLO PERELMAN

Prohibida en las postrimerías del régimen cívico-militar de Pinochet, este film chileno se estrenó en 1990 con una regular afluencia de público. Es necesario descorrer el velo político para apreciar su significado más profundo…

 Por JOBLAR

Miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile

 

El film “Imagen latente” es más conocido por su prohibición que por su exhibición, lo que también molestó en su momento al director Pablo Perelman.

La historia de la búsqueda de un detenido-desaparecido y la presencia de Villa Grimaldi no fueron aceptadas por los funcionarios del gobierno, que dictaminaron: “Constituye una versión parcial e interesada de la realidad, que no contribuye al concepto de la reconciliación y promueve la vigencia de la teoría de la lucha de clases”.

La he visto 30 años después de su estreno y, sinceramente, veo poco de eso. A pesar de partir de un hecho autobiográfico, más que su trasfondo político creo haber percibido instancias que Perelman —como creador— se planteó y quiso comunicar al espectador de manera consciente o inconsciente.

Creo que la verdadera protagonista de la película es la penumbra: la del cuarto de baño que sirve de laboratorio fotográfico, la de la pieza donde se proyectan las filmaciones familiares, la de la calle donde hay que fotografiar el paso de un automóvil, la del Teatro Caupolicán donde se desarrolla el mitin político, pero —sobre todo— la penumbra que está en el alma.

Es la penumbra producida por “la muerte civil”, por el temor a la “política del mayor daño”, por la prensa manipulada para ocultar la verdad, por las reuniones políticas que sirven sólo como ejercitación retórica, por las palabras sin contenido: “protestas es violencia”; “acto de violencia es acto de justicia”.

Es la penumbra del sexo con frialdad y desesperación. En este último caso, pareciera ser que las chilenas van a la cama con el primero que se les pone por delante, pero en realidad tratan de reencontrar a ese hombre que perdieron, mientras su hermano tal vez trata de reencarnarlo para no perder su recuerdo.

“¡Putas que es fácil tener miedo!”, dirá el protagonista después de huir por estar tomando fotos al Centro de Detención de Peñalolén.

El pijama amarillo del niño que pide pipí o el cuento que le inventa antes de dormir tienen más calidez que los epidérmicos encuentros sexuales en Las Condes o en la Población “La Victoria”.

Las viejas micros, los antiguos carros del Metro, el teléfono de disco, la ropa de la época, los cigarrillos que se encienden uno tras otro para ganar y pasar el tiempo, el alcohol que se consume para aturdir la realidad descolorida, la preparación de un spot publicitario que no se ajusta a las exigencias del cliente: todo explicita que “el futuro es pasado visto en el espejo del presente”.

Pero hay un detalle que no he oído mencionar, tal vez por la difusión masiva de la fotografía digital. La “imagen latente” es la que produce la exposición a la luz de un material fotosensible y que está esperando el momento para aparecer debido a un tratamiento químico. Y todos los que me leen estarán de acuerdo en que ese instante es mágico: la imagen que aparece en negativo en la película y en positivo en el papel. Así están nuestros sentimientos y nuestro miedo: ¡listos para aparecer ante el acicate necesario!

Revisando estas antiguas películas, suelo no referirme a los actores. Ellos sólo constituyen uno de los componentes puestos en el tablero de lo que es una producción cinematográfica. Sin embargo, me siento en el deber de señalar los seis minutos del monólogo de Gloria Münchmeyer, que me recordaron otros inolvidables momentos de clásicos del cine universal, como Montgomey Clift en “Juicio en Nuremberg”, de Stanley Kramer (Judgment at Nuremberg, 1961).

“Imagen latente” se puede ver gratis entrando al sitio web www.cinechile.cl.

(“Imagen latente”. Chile, 1987)

 

VER FILM

“IMAGEN LATENTE”
Dirección:
Pablo Perelman  

 

Producción:
Kufístico